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3 may 2016

¿Solo amigos?. Ana Álvarez

Autor: Ana Álvarez 

Publicado por: Ediciones B 

Año publicación: 2015 

Género: New Adult 

EBook: 2,37€


Ha pasado mucho tiempo desde que Susana, hoy convertida en una reconocida abogada de éxito, vio por última vez a Fran, su primer amor y el hombre al que nunca podrá olvidar. Ahora que las circunstancias le instan a reencontrarse con él, la nostalgia del pasado acude sin remedio a su mente.
Hace unos años...   Susana era una tímida y poco agraciada alumna de Derecho obligada a sacar las mejores notas para no perder la beca que le permitía seguir estudiando. Sola y sin amigos, debido a su carácter, era considerada por todos «la empollona de la clase». Su vida cambia drásticamente cuando en su segundo año de carrera tiene que realizar un trabajo con Fran, un guapo y rico compañero de estudios por el que siempre se había sentido atraída y quien ni siquiera se había fijado en ella jamás.

Hay  varias  cosas  que  decir  de  esta  novela.  La  primera  es que es una novela de unas 400 páginas, que comienza con Susana que debe volver a Sevilla y hacer una entrega en el bufete Figueroa cuando empieza a recordar por el segundo capítulo (aproximadamente   por   la   página   18)   y   no volvemos  hasta el  presente  hasta  la  página  354.  Vamos, que para eso, casi la ambientas en el pasado y el capítulo 1º lo conviertes en el 34º. Quedaba mejor. 
Lo segundo a destacar es que no hay una historia de amor, sino dos (ni la Maika ni la de Merche cuentan), y hay ratos en los que me atrae  más la historia de Raúl e Inma que la de Susana y Fran. Y eso que tanto a Susanita como a Inma las  acogotarías  vivas  a  ratos, más  a  la  segunda  que  casi pierde  al  amor  de  su  vida  por  su tozudez  y  orgullo.  Se queda a un tris.
Y  vamos  al  grano.  Susana  es  una  brillante  estudiante,  tímida, insegura  y  tremendamente  desconfiada.  Todo  el mundo la evita, hasta que se ve obligada a hacer un trabajo en  grupo,  y  Fran  la invita  a  unirse  al  suyo.  Ahí  empiezan una serie de malentendidos al pensar él que se siente atraída por su amigo Raúl, y ella no corregirlo. Y junto con los “Le  quiero,  pero  no  me haría caso;  solo  quiero  que  sea amigo  mío”, “Si  se  entera  de  lo  que siento  por  él,  lo perderé”, y un largo etcétera que llega a resultarte cansino, las  mentiras  para  que  siga  creyendo  lo que no  es,  Fran se va  enamorando  de  la  tímida  e  introvertida  empollona. Todos que sabes perfectamente de que va el cotarro menos los implicados, claro.  Meses  de  marear  la  perdiz  y  capítulos  que   hacen   que   la  cosa   se   alargue...   hasta   que sinceramente,  terminé  de Susanita  hasta  las  narices.  Y cuando  al  fin  se  enteran  de  lo que  sienten  (casi  en  el  último  minuto,  porque  a  Fran  le  daba algo)  y  empiezan  la relación, hay momentos en que la seguridad de ella resulta insufrible.  Siempre  pensando  lo  peor  sin  darle  al pobre casi la oportunidad de explicarse (lo sucedido en su primer verano,  o  con  los  tejemanejes  de  su  madre)...  claro  que menos mal que cuando se ve que el tema “Susanita” no da para más, empezamos con el tema “Inma”.
Y es que lo de Inma también tiene mucha tela que cortar. Raúl  es el  típico  libertino  de  Regencia,  pero  trasladado  a estudiante   de Derecho   de   finales   del   siglo   XX.   Básicamente su preocupación es divertirse y pasárselo bien...e  intentar  meter  a Inma  en  su  cama,  a  pasar  de  los desplantes,  bordeces  y groserías  que  ella  le  dedica.  Y  es que  al  contrario que  las damitas  inglesas,  aunque  le  gusta mucho Raúl, no está dispuesta a ser una muesca más en su cabecero,  a  pesar  de  la  manera  en que  él  cambia  al  darse cuenta  de  que  realmente  se  ha enamorado  de  ella.  Creo que personalmente ambos protagonizan los momentos más conmovedores  de  la  novela:  La  confesión  de Raúl,  el alegato  de  defensa  en  la  clase,  y  el  momento  en  que ella casi  lo  pierde  por  su  increíble  tozudez.  Y  las  confesiones de  ella  también  son  tremendas.  Y  es  que  la  verdad,  tanta autocompasión de Susanita de que nunca ha tenido amigos y   bla   bla   bla,   llegan   a   hartarte.   Inma   es   de   esas protagonistas borriquitas de “ni contigo ni sin ti”, no sabe realmente  lo  que quiere,  decir  una  cosa  mientras  desea otra,  hasta  que  como  ya dije  antes  está  a  un  pelo  de perderlo. 
Y  mientras  la  relación  Inma-Raúl  es  un  maremoto  de intensidad  7,  Susana-Fran  es  una  relación  relativamente tranquila,  con  las  eternas  dudas  de  ella,  los  arranques  de genio de él y la intromisión de los padres de Fran. Merche es  la  gran aliada  de  la  pareja,  aunque  la  verdad,  tantos  años  de  relación y  que  no  puedan  reconocerla  ante  sus progenitores no deja de ser triste.
Porque ya que hablamos de ellas, vamos con ellos. Raúl es el que pega un cambio espectacular a lo largo de la novela, está   a   punto de   pagar   un   precio   altísimo   por   su comportamiento.  Y  Fran es  el  típico  chico  bueno,  dulce que aunque se cabrea con sus padres, sólo al final es capaz de enfrentarse a ellos cara a cara. ¿Quién da la talla de los dos?  Sin  duda  alguna  es  Raúl,  ya  que te  da  la  sensación que  la  otra  pareja  se  deja  llevar  por  las circunstancias. Fran  en  su  momento  podría  haber  hecho muchas más cosas  en  vez  de  conformarse  y  perder  al  amor  de  su  vida pensando que era lo  mejor. O  mejor dicho, haber luchado en otra dirección.
En resumen, una novela en la que los protagonistas son jóvenes más  o  menos  normales,  pero  que  a  ratos,  se  me  ha hecho larga, con una relación amorosa secundaria que a mí me  atrapó más  que  la  principal,  y  con  una  estructura  que yo  cambiaría... un  flashback  que  ocupa  el  85%  de  la novela no me parece muy lógico, XD.



8 mar 2016

Luces y sombras. Ana Álvarez

Autor: Ana Álvarez 

Publicado por: Ediciones B 

Año publicación: 2016 

Género: Contemporánea 

EBook: 1,89€




Lucía es enfermera, y empujada por su amiga íntima acepta un trabajo temporal en un centro de deportes de riesgo en la Sierra de Gredos. El lugar está gestionado por la familia Navas y cada uno de los cuatro hijos lleva una parte de las actividades.
Nada más llegar allí, Lucía se topa con Álvaro, el mayor de los hermanos; un hombre desagradable, hosco y con un pasado turbulento que profesa una intensa animadversión contra las mujeres desde su separación matrimonial.
Solo la hija de este, la pequeña Berta, logrará un acercamiento entre ambos, lo que hará que Lucía descubra que él no es lo que aparenta... y quizá tampoco sea cierto lo que se cuenta de él.


Me ha costado mucho ponerle la nota a esta novela, ya que sí, hay momentos tremendamente tiernos y emotivos, pero hay   otros   en los   que   la   cosa   se   queda   corta   o   te desconcierta. 
Lo  primero  es  que  no  entendí  las  prácticas  que  tiene  que hacer Sonia en el centro de ocio, o por qué tiene que rotar en  las actividades.  Avanzada  la  novela  se  dice  que  ha estudiado turismo,  pero  sigo  sin  ver  la  relación  de  una cosa  con  otra.  Si alguien  tiene  la  amabilidad  de  explicármelo, se lo agradecería.
Otra  cosa  que  no  me  acaba  de  caber  en  la  cabeza  es  la actitud  de  Bárbara  con  Álvaro.  Las  cosas  se  deben  hacer de otra manera, por el amor de Dios. Tampoco entiendo la posible defensa   que   hubiera   llevado   Álvaro   en   ese momento.  Que hizo  lo  que  hizo,  vale,  pero  sinceramente, ni lo entiendo ni lo supo llevar. 
Y respecto a la novela, como en otras de la autora tenemos la historia de amor principal y la secundaria. Respecto a la primera, tanto   Lucía   como   Álvaro   son   dos   almas destrozadas por las circunstancias que les han tocado vivir y   su   reacción   para continuar   adelante   es   totalmente opuesta.  Lucía  siente  que  le han  cortado  su  capacidad  de amar  (a  nivel  sexual)  aunque vuelca  su  cariño  hacia  todo lo que le rodea. Le han hecho mucho daño, sí, y desea seramada  desesperadamente  a  pesar  de  las dudas  que  tiene sobre sí misma. Es una chica dulce, tierna con todo su ser, y  se  entrega  a  los  demás  a  pesar  de  sus  demonios  y pesadillas. 
La respuesta de  Álvaro frente a los golpes que le ha dado la  vida es  volverse  hosco  y  huraño,  odiando  a  todo  el  género femenino con excepción de su hermana  y de su hija. Eso se traduce en unas bordeces y groserías increíbles. Se  agradece  mucho  que no  sea  el  típico  protagonista masculino  que  despotrica  ante  la chica  de  turno,  pero  se siente  atraído  por  ella  y  se  empalma con  una  rapidez sorprendente... Álvaro no. Despotrica, y desde luego ni le atrae ni nada. Básicamente, cuanto más lejos mejor.
Sin embargo, a pesar de las tremendas tiranteces iniciales, con  el trato  que  se  ven  obligados  a  tener,  las  diversas circunstancias y sobre todo Berta, la hija de Álvaro, poco a poco  las  asperezas  se van  limando  y  se  va  dando  paso  a una  tibia  amistad.  Ya desde  principio  Lucía  sabe  que  no son ciertos los rumores, y poco a poco le va confiando a Álvaro   todos   sus   demonios personales,   su   pasado,   y haciendo que  su  muro  se  vaya agrietando  para  dar  paso  a momentos  muy  tiernos  entre  los dos  aunque  luego  él  se ponga la careta. Y así, de escondidillas llega el amor a sus corazones, aunque a alguno le cuesta más reconocerlo. Las confesiones,  la  complicidad,  consiguen  que saques  el  pañuelito y despotriques ante lo injusto de todo. 
Sin  embargo,  por  mucho  sentimiento  que  rezume  a  veces la novela, como ya comenté hay momentos en que la cosa se queda corta, que esperabas más o que le falta alma. Uno de  esos momentos  es  por  ejemplo  la  primera  vez  que  se acuestan Lucía  y  Álvaro.  No  pido  que  la  cosa  sea  como algunas autoras, que te lo pintan tan explícito que escriben páginas  y páginas...  pero  tampoco  una  mísera  línea  (sí, algo así como “le hizo el amor lentamente mientras ella se agarraba  a  la  sabana”). Sonia  y  Sergio  se  acuestan  (es  la historia  de  amor  secundaria) y  se  nota  algo  más...  no  sé, sentimiento,  o  atmosfera  sexual  o algo.  Vamos,  que  ni tanto  como  algunas  autoras  ni  tan  poco que  te  quedas desconcertada y con cara de “tanto ruido para esto”. 
Y como éste hay más en los que te quedas a medias. 
En  resumen,  novela  plagada  de  sentimientos,  pero  que  a veces te quedas con cara de que te falta algo porque no te acaban de convencer.



19 ene 2016

Miscelánea. Ana Álvarez

Autor: Ana Álvarez 

Publicado por: Ediciones B 

Año publicación: 2015 

Género: Comedia Romántica, Chick lit 

EBook: 1,89€


Para llegar al puesto de redactora en una editorial, además de profesional y vivir dedicada por entero al periodismo, Victoria ha tenido que ser muy estricta consigo misma y esconder sus encantos tras un elaborado disfraz. Ahora, tras años de duro trabajo y a base de mucho esfuerzo y sacrificio, está a punto de lograr la dirección de la nueva revista Miscelánea. Sin embargo, por imposición de su jefe, tiene que dirigir la publicación con Julio, un conocido millonario con fama de playboy y el tipo de hombre que ella aborrece por encima de todo. Desde el momento en el que se conocen se desata entre ambos una guerra sin cuartel en la que la rivalidad, las discrepancias, las arduas disputas... y la irresistible atracción mutua, van mucho más allá del terreno profesional. 
Una comedia romántica ingeniosa, sensual, divertidísima e inolvidable.
Reconozco que reír, me reí, pero... hay muchas cosas que no me acaban de convencer. Sobre todo la protagonista. A ver, comprendo que a nadie  le  hace  gracia que venga el enchufado de turno a colaborar contigo en un alto cargo, pero la forma de ser de Victoria es de gili con todas las letras y a tamaño 48. En una profesión como la suya (periodismo), antes de despotricar como una posesa moléstate  en  investigar  un  poco  al  del  enchufe  trifásico googlea... y lo mismo te llevas una sorpresa. Pero no, aquí la damita prejuzga sin pensar, y eso es mortal... para un periodista que se supone que es objetivo (o debería serlo). También su comportamiento es digno de darle un par de tortas bien dadas. No sólo con Julio, con todos en general. No se es buena jefe ni profesional con un humor tan agrio y  una  mala  leche  como  la que  destila  la  señorita  Paez. Conozco  a  profesionales increíblemente  maravillosos  y perfectamente  dignos,  que  se matan  en  su  trabajo  a demostrar  lo  que  saben  y  son  una gente amable  y encantadora.  No  por  mucho  gritar  y  malos  modos  se consigue  lo  que  quieres;  más  bien  al  contrario,  con educación, saber  estar,  no  hablar  más  alto  que  otro  se trabaja  mejor  y estás  más  contento  y  rindes  más.  Sin cabreos ni malos rollos. Sí, hay jefes como Victoria, pero los que están abajo no suelen soportarlos mucho tiempo. Lo de ir disfrazada de señorita Rottermeier ya es opcional, que tampoco me creo mucho lo que comentan, pero en fin, yo soy informática (o mejor dicho, trabajo de informática) y hay de todo. Lo más normal, la peña en vaqueros. Y por si fuera poco, es la típica chica que hace una cosa mientras piensa  la  contraria,  llegando  a  ser  como  el  perro  del hortelano, que  ni  come  ni  deja  comer.  No  me  sirve  de excusa lo acontecido en el pasado, porque es de agárrate que  vienen  curvas, y  encima  tan  terca  como  un  burro obcecado.  Egocéntrica, histérica,  tozuda,  mal  pensada,... Pedazo cardo borriquero. 
En fin, que con ese carácter tan dulce y comprensivo, no es de extrañar las jugarretas de Julio, que junto con Madga son  los personajes  que  más  me  gustan.  El  chico  tiene paciencia  a raudales,  y  se  la  devuelve  en  cuanto  puede. Eso  sí,  debe  ser masoca  para  encantarle  las  discusiones entre los dos... Hubo momentos en los que yo, de ser él, la hubiera dejado con la palabra en la boca y me hubiera ido con viento fresco. Y es que verdaderamente, Julio no se la merece. 
Respecto  a  los  personajes  secundarios,  como  dije  antes, Madga se lleva la palma. Es una chica sensata, que hace que Victoria ponga los pies en la tierra y no desbarre de más.  La  amiga perfecta que  esta  para  escuchar  y  si es necesario aconsejar. Un auténtico cielo. Luego tenemos a Noelia, la cuñada metomentodo con una forma de pensar un  poco  peculiar...  ya  que  Victoria  rompió  el molde cuando nació y aconsejar sobre ella es un suicidio. Andrés, el hermano de Julio; Amelia, su madre...
En  resumen,  una  novela  divertida,  sí,  porque  las situaciones en las que se meten (queriendo o sin querer) los  protagonistas  son  un poco  surrealistas,  y  una protagonista a la que yo, personalmente, acogotaría viva. Me  encantó  lo  del  “¿No  quieres  caldo? Pues toma  tres tazas” del final. Pero las discusiones de los protagonistas son para matarla. Y no, no tiene excusa. 
Por  último...  creo  que  nunca  había  leído  tantas  veces “follar” y “polvo”. A veces están bien, otras se pasan un poco... Y que unos personajes hablen tan abiertamente de su  vida  sexual  con  sus hermanos  o  primos  también  me choca, pero en fin. Cada uno es cada uno. A mí no se me ocurriría.